
¿Crees que para tener intuición hay que tener un don?
Puede que pienses que hay personas especiales que nacen con algo que tú no tienes…
Y que por eso ellas sienten, perciben, conectan… y tú no.
Pero lee esto atentamente: No es que no tengas intuición.
Es que te has desconectado de ti.
Con el paso del tiempo… y casi sin darte cuenta.
Porque tristemente nos enseñan a dudar de lo que sentimos.
A pedir opinión para todo. A callarnos para no molestar.
A adaptarnos para encajar.
Y poco a poco… dejas de escucharte.
Empiezas a ignorar lo que sientes. A justificar lo que te incomoda.
A hacer cosas que en el fondo sabes que no van contigo.
Y ahí empieza y también acaba todo.
Te metes en un bucle sin darte cuenta.
Empiezas a no confiar en ti… entonces preguntas fuera.
Cuanto más preguntas fuera… menos te escuchas.
Y cuanto menos te escuchas… más dudas de ti.
Y así, sin darte cuenta, terminas creyendo que no tienes intuición y que eso es cosa de gente con dones.
He visto mujeres con una intuición brutal, de verdad, de esas que lo sienten todo… Pero completamente anulada, apagada, desactivada.
Y no porque no conecten. Sino porque llevan tanto tiempo ignorándose, que ya no saben distinguir su voz entre tanto ruido.
Así que de verdad, créeme: No has perdido tu intuición.
Te has acostumbrado a no hacerle caso. Te has acostumbrado a ignorarte, a ignorar las señales internas….. y de verdad no necesitas dones para eso.
Pero si necesitas escucharte, porque estas buscando fuera lo que ya está dentro.
Te pasas los días buscando: más información, más respuestas, más señales.
Pero si no sabes escucharte… nada de eso te sirve.
Así que te propongo un pequeño ejercicio, super sencillo:
Cuando vayas a tomar una decisión, aunque sea pequeña…
No preguntes. No busques fuera.
Para un momento. Y observa qué pasa dentro de ti.
Esa primera sensación.
Esa incomodidad o esa calma.
Eso que aparece sin explicarlo.
Eso es lo que llevas tiempo ignorando.
No necesitas hacerlo perfecto. Ni entenderlo todo.
Ni sentir mucho. Ni escuchar voces….
Solo necesitas empezar a escucharte.
Aunque sea incómodo.
Aunque no te guste.
Aunque te des cuenta de cosas que llevas tiempo evitando.
Porque la espiritualidad no va de tener dones.
Va de dejar de ignorarte. De volver a ti, de conectar tu cuerpo, tu mente y tu alma y alinearlos.
Y cuando haces eso… empiezan a pasar cosas.
Empiezas a tener más claridad. A sentirte más segura.
A dejar de depender tanto de lo de fuera.
No porque hayas activado nada mágico.
Sino porque has dejado de desconectarte de ti.
Y desde ahí… Todo cambia.
